Categorías: artículos y publicaciones. Publicado por Jorge Picó .08 Ago 2007 01:06 pm
Acabo de recibir de la ESAD de València la obra 25 un encargo que nos pidieron para conmemorar los 25 años de la ESAD. Los que finalmente colaboramos en la obra fuimos Carles Alberola, Isabel Carmona, Alejandro Jornet y servidor. El prólogo es de Josep Lluis Sirera, la introducción de Leopoldo García Aranda y la edición de Juanvi Martinez Luciano. Se publica en la colección Teatro Siglo XXI de la Universitat de València. La obra se nos propuso como una reflexión sobre el tiempo. A mí me salió un texto titulado Celebración de la Copa. Se me ocurrió centrar la acción en la Plaça del Ajuntament de València y con un personaje que celebra todo lo que se puede celebrar en Valencia, donde amamos los juegos florales, los premios y ahora la Copa América y pronto la Fórmula 1.Sic.
Aquí tenéis el texto Celebración de la Copa
Soy automático.
Lo noto en mis cartílagos en mi esqueleto todavía por osificar lo noto cuando quiero matar y no me decido lo noto porque soy un resorte un muelle clavado en la córnea lo noto porque lo noto lo noto porque estoy allí donde todos quieren estar y mis miradas son automáticas noto resorte noto respingo noto calambre noto engranaje noto mecanismo noto automático.
Lo noté el otro día estábamos dando botes en la Plaza del Ayuntamiento celebrando que el Valencia Club de Fútbol había ganado la liga de todos los españoles y botábamos como escupidos por el asfalto y tensábamos las bufandas porque éramos guerreros presumiendo escudos y lo notaba Pablito Aimar que me miró con ojos automáticos al salir al balcón del Ayuntamiento y lo notó Cañizares que me miraba como un Dios Noruego y lo notó Rita Barberá que brillaba y hacía pequeño su balcón. no conté las veces que saltamos todos los aficionados juntos porque cuando hay amor no hay reglas ni cifras ni se cuentan las horas y menos los saltos que uno da se ama y ya está igual que se es valencianista y no se es nada más. y me cogía del hombro de quien era mi hermano de club pero que mañana me va a pitar por la calle como un cabrón en su peugot 205 tuneado y maqueado con dorados en el guardabarros pero eso mañana porque aquella tarde histórica todos éramos piña puño una sola respiración un solo sentir ni ricos ni pobres solo afición solamente una camiseta.
y salté salté hasta que todos se fueron. Con todas mis fuerzas. Sin llegar a la rabia solo al salto a repetir una proeza saltarina.
y yo me quedé allí solo saltando durante días y días porque soy automático y solamente los automáticos podemos saltar durante días cuando todo el mundo se ha ido y no queda nada que celebrar. y pasó el curioso a preguntarme por qué saltaba y le contesté: yo también tengo una curiosidad automática. tendrás que acordarte que es aquí donde se celebró todo. por eso salto. y pasó una niña y le expliqué de buen rollo que soy automático igual que su cuerda de saltar igual que sus manos cuando se hacen trenzas. y mientras saltaba recordaba cómo me aprendí los huesos de las piernas:
calcáneo
astrágalo
escafoides
cuboides
tibial posterior
peroneo lateral corto
tríceps crural.
y pasó el señor policía y me preguntó por qué saltaba y yo le dije mirando su pistola: soy automático como ella. y vinieron mis padres y yo saltaba mientras contestaba a sus miradas que se es automático mientras se tiene la mirada de un padre encima y el cariño de una madre te hace ser inmediato rápido autónomo musculoso automático. y con un salto me elevaba porque ya no saltaba para celebrar el triunfo del Valencia Club de Fútbol sino que saltaba porque saltaba y en el aire era un apóstol y al tocar el suelo era un bufón y otra vez en el aire era Eduardo Zaplana y al caer era la cinta hablando en árabe del once de marzo y saltaba y era el advenimiento de un hombre nuevo y al caer era el entrenador personal de Jose María Aznar y saltaba y caía y una vela se encendió en alguna parte por todos los que caen y yo saltaba más alto para ver si en el balcón asomaba Rita Barberá pero ya no brillaba porque sólo se brilla cuando se celebra y entonces grité que bajaran y celebraran todos conmigo que habíamos ganado que después de tanto tiempo ya estaba bien y que había que disfrutarlo que nunca se sabe cuando será la próxima vez y que podíamos ser automáticos y saltar y caer saltar y caer saltar y caer para ser Casus Clay porque luego nos elevaremos centímetros para ser Salvador Allende caer para ser Cardeñosa saltar para ser Federico Martín Bahamontes caer para ser la pirotécnica Brunchú saltar para ser Toshiro Mifune caer para ser Georgie Dan saltar para ser el subcomandante Marcos caer para ser Jacques Cousteau saltar para ser campeones y así salté y caí hasta que volvió a aparecer la señora alcadesa ya no le llamo por su nombre porque desde que sé que brilla solo cuando celebra triunfos le he perdido la confianza y no la tuteo la llamo señora alcaldesa a secas porque la distancio y ya no la dejaría saltar a mi lado y asomó la señora alcaldesa al balcón y brillaba con otra copa y allí estaba yo saltando el primero de todos que luego fueron llegando otros que no eran hermanos ni valencianistas ni tenían mi camiseta ni saltaban tan alto ni aquella era nuestro trofeo de liga era otra copa más grande más brillante más como una fuente marina entonces me di cuenta que el balcón de un ayuntamiento es un lugar lleno de sorpresas donde aparecen y desaparecen copas trofeos ministros falleras deportistas putas y hasta secretarios de estado y uno no se puede fiar de esa caja de hacer-aparecer y hacer-desaparecer que es el balcón del ayuntamiento que parece un teatrito de guiñol se abre el telón y ¡tachán! tienes al Valencia Club de Balompié ahora lo llamo así que también me estoy distanciando de ellos y se cierra el telón y se abre el telón aparece Giscaird D’Estaing celebrando las fallas saludando y se cierra el telón y se abre telón y es el Levante Club de Fútbol saltando y celebrando el ascenso a primera y se cierra el telón y se abre el telón y de nuevo a la carga la señora alcaldesa saltando que igual le da saltar con unos que con otros otros con tal de saltar y se cierra el telón y se abre el telón y aparece el demonio vestido de rojo con un palo y les da a todos en la cabeza igual que ocurre en el guiñol pero a nadie le duele ni se queja sino que suena hueco a hueso flauta vacío a cartílago sin resorte a masa de pan lluviosa a cosa espesa. con demonio o sin demonio yo sigo saltando y me convierto en una de las atracciones de la ciudad de Valencia la gente viene en autobuses y van de la catedral a la lonja de la lonja a la ciudad de las ciencias de la ciudad de las ciencias al oceanográfico y del oceanográfico hasta mí pasan de ver tiburones blancos delfines peces espada nutrias peces globo a verme y cuando me ven ven a un aficionado del Valencia loco de alegría estirando las celebraciones y me vienen a ver porque alguien les ha dicho que en Valencia las alegrías no duran mucho tiempo y que yo soy una excepción otros vienen a verme porque piensan que algún día pararé de saltar y quieren estar allí cuando ocurra para poder contarlo pero se cansan rápido porque lo único que hago es saltar y no pienso parar mientras haya otros que saltan en otros sitios aunque todavía no se hayan convertido en una atracción como yo y no les digo lo que pienso ahora como estoy haciendo frente a ustedes así que se van jodidos y llegan periodistas extranjeros y también se cansan porque lo único que se puede hacer para no aburrirte es saltar conmigo es difícil ver la fiesta de fuera o celebras o no celebras delante de mí no caben los tibios de piernas pero a eso no están dispuestos porque hay que organizarse actuar infiltrase crear redes de saltadores ser automáticos y prefieren otras atracciones como la de ver a la gente tirarse tomate en Buñol. los únicos que se ponen a saltar conmigo son los niños porque cuando se es niño lo eres todo lo puedes todo y ellos comprenden lo que es ser automático. yo ya no saltaba igual porque ya no saltaba para celebrar sino que saltaba para memorizar el resto de los huesos del cuerpo:
trocánter menor,
línea áspera,
maleolo externo,
cóndilo interno,
peroné
y los memorizaba igual que te sabes de memoria la alineación de tu equipo que es lo que debería recitarse de carrerilla antes de morir en agradecimiento a tantos domingos que le han hecho feliz a uno pero yo seguramente recitaré los huesos del cuerpo antes de expirar porque gracias a ellos salto y caigo salto y caigo y al caer suenan los huesos como suenan las fichas de dominó sobre la mesa. atención otra vez volvió a salir la señora esa, uso un tono despectivo porque no me dijo qué Copa era la de antes aunque yo le gritaba desde abajo ¿la Copa qué? ¿la Copa qué? y ahora para mí es sólo una señora que ordena y manda pero parecida a las que saluda mi madre camino del mercado y ahora sí que la estoy distanciando no me dijo nada a mí que soy el primero que está en la plaza de l ayuntamiento saltando que basta con ponerse enfrente de mí y gritar la consigna que sea y ya me tienes celebrándola si gritas hemos ganado por mayoría y hemos dado una lección democrática allí estoy delante saltando para celebrarlo si alguien grita no a la guerra yo sigo saltando si viene el agua para todos pues allí me encontrará arriba y abajo hasta que llega otra BASES FUERA OTAN NO o parar las corridas de toros gibraltar español no a los transgénicos. Puedo saltar todas las consignas del mundo porque soy automático.
y siguieron pasando los días y yo me daba cuenta que lo mío era saltar y se volvió a abrir el balcón del ayuntamiento y apareció otra vez el equipo de mis amores y otra vez la mirada del Dios noruego Cañizares como un dios y Pablito Aimar que no creo que se acuerde de mí de yo el automático pero ahora ya no me abrazo a nadie ni salto por el Valencia Asociación de Balompié cada día lo distancio un poco más y me dan igual los escudos las banderas y las bufandas sino que salto por mí y por mis huesos salto porque soy automático y lo nuestro es saltar. y porque sé que hay otros que saltan entre gases y pistolas automáticas y no tienen equipo al que apuntarse salto porque luego caigo y cuando caigo vuelvo saltar y en el aire oigo voces de otros que saltan y me dicen que siga saltando aunque está la gravedad que no nos deja saltar y que no es lo mismo saltar que saltar ni todas las caídas son iguales.
salto pensando que quizás algún día no baje y me quede así levitando a varios centímetros del suelo y entonces cuando esto pase y yo me convierta en el primer hombre que levita en Valencia y vengan a verme después de ver los pescaditos del oceanográfico ya lo estoy distanciando todo pobres peces no tienen la culpa de nada tendré que dar explicaciones a la gente de por qué he dejado de saltar diré que se está mejor así levitando que es una cuestión de distancia.
¿alguien más salta conmigo?
